Antes de comprar un taladro, la pregunta no es "¿cuántos watts tiene?" sino "¿para qué lo vas a usar?". Estas son las tres funciones que se suelen confundir, y cuándo usar cada una.
Atornillador
Para colocar o sacar tornillos: muebles, estanterías, deck, machimbre. Necesitás control de torque para no pasarte y arruinar la madera o la cabeza del tornillo — por eso los buenos taladros traen varias posiciones de torque (el Metalkraff trae 25 + 3).
Taladro (rotación simple)
Para perforar madera o metal sin percusión. Acá lo que importa es la velocidad variable: arrancás lento para no resbalar la mecha y acelerás una vez que entró.
Percutor
Para perforar mampostería, ladrillo u hormigón. El percutor suma un movimiento de golpeteo axial a la rotación — sin eso, una mecha para hormigón gira sobre la superficie y no avanza. Es el modo que más rápido gasta batería, así que conviene tenerlo solo para lo que realmente lo necesita.
La solución más práctica: un 3 en 1
En vez de comprar tres herramientas, un taladro percutor con los tres modos (como el Metalkraff Brushless 21V, con 0–450 rpm para torque alto y 0–1350 rpm para velocidad) cubre los tres casos sin cambiar de máquina. Lo único a tener en cuenta: en trabajos de mampostería pesada y continua (no ocasional), un percutor profesional dedicado sigue rindiendo más.
